
Cuando era niño, mi papá me llevó de viaje en avión por primera vez. Recuerdo ver con ojos infantiles la grandeza de las alas del avión, lo largo que era el caminar por el aeropuerto para llegar a la puerta de embarque… y las largas piernas de la azafata y su pronunciado escote.
Sí que sí.
Pero lo que más recuerdo es que te daban un ticket que parecía un talonario de Fe y Alegría en el cual estaba escrito tu nombre a mano, tu asiento y todo. Como esos tickets que te dan hoy en los buses interprovinciales.
La semana santa de hace uno o dos años -mmm no me acuerdo- me dijeron para ir de viaje al Cusco, que lo íbamos a hacer por avión, Roberto me pidieó mis datos y no escuché de ellos hasta la hora que salía el vuelo en el aeropuerto.
Estaba yo ahí, esperando con mis maletas y llegaron mis amigos.
- Vamos a chequear el vuelo.
Entramos a la zona para dejar las maletas y yo iba al último.
- Señor, su billete – me dijo un guachimán
- Este … que me lo dan adentro, ¿no?
- Señor, su boleto impreso…
¿Impreso?
Ya me habían dicho que hacían eso, pero que era opcional. Una amiga, que conoce mi problema con la Internet, había impreso mi boleto y me dejaron entrar. Pero en esos segundos, me dio patatús
Ya luego me enteré que era la historia de toda la vida: que la agencia de viajes te envía un email.
Teniendo el papel en mi mano, me dio añoranza de mi talonario de avión. Es más ecológico, pero para gente como yo … mai.


Junio 26th, 2009 - 12:40 pm
oe emilio xq tu blog se publicita en la habitacion de spencer ahh ????????
Julio 15th, 2009 - 3:38 pm
¿por qué será?