Una de las razones por las cuales no me gustan los gatos es la siguiente: son pendencieros. En si, sí me gustan, como cualquier otro animal, pero son a veces unos animales malos.
Malos. Malitos. Malos. Esa es su condición. Aunque ellos se puedan esconder debajo de estas caras preciosas…

Si, me identifico con ese gato Don Juan.
… pueden volverse los más malos del mundo.

Resulta que ahora, ya ad portas de Navidad y Año Nuevo – y uno más hacia el fin del mundo -, me he encontrado con una muchacha que me ha llenado los ojos. Si, de nuevo. Los ojos me los ha llenado con su gracia, belleza y su inigualable sentido del humor.
Sin embargo, debajo de esa fachada de preciosidad y candidez, esconde un terrible y espantoso misterio. Si, se que suena a palo, pero una cosa es cierta: a veces los opuestos se atraen.
Yo soy un gato asustado ahora, porque lo que me acaba de pasar es de película.
Bienvenidos a la dimensión desconocida.
Nanú, Nanú.


Diciembre 8th, 2009 - 12:34 pm
hey, empiezale diciendole que tienes un blog ah! pa q no te pase lo de las otras veces