Gato espantado – Acto Segundo

Les venía diciendo algo que quería contaros: la nueva conquista de Emilio en su camino hacia el estrellato. Aunque el camino ya esté medio pedregaloso, la cosa es que por razones del destino, hemos visto que la tecnología ya forma parte de nuestras cosas diarias.

Y sí, hablo como viejito porque debo confesar que me siento viejo. Viejo porque ahora hay cosas que no entiendo de la Internet. En este poco tiempo de conocerla, me ha sacado la vuelta dos veces. En un principio, en el Génesis de esta aventura, me daba cuenta que en ciertas cosas, se parecía a la vida real.

A todos nos parecía gracioso cosas como esta:




Y así fue como conocí el Twitter – al cual a muchos tengo agregados -. Conocí mucha gente, pero hay una pequeña cosita que les he mantenido en secreto: he conocido a una twittera. Y hemos comenzado a salir.

Sólo ella sabe el secreto que esconde ese pequeño emoticón que tienen a su costado y, al decir verdad, ella no podrá mentir si es que twittea alguna vez que sí soy igualito. Pero al fin de cuentas, debo confesar que me da miedo algunas cosas. Y las voy a publicar aquí, porque ya las he conversado con ella.

Pero primero, vayamos por el principio, sin prolongar este comenzar. ¿Recuerdan que hace algunas semanas les comenté que me encontré con una chica en el micro y ella creyó que yo era yo, pero me hice el sueco y me ligó?

Si no se acuerdan, esta muchacha toma el mismo micro que me lleva a la universidad desde mi casa. Así que en uno de los tantos viajes que hago, ella se volvió a subir. ¿Cuáles serían las probabilidades que eso volviera a ocurrir? Casi nulas, pero ocurrieron.

- Esta vez no creo que me vayas a decir que no te he visto, Emilio – me dijo a calzón quitado.

Yo no le hice caso, pensando que era una secuestradora, pero ella, bien viva, me dejó parado con esta frase:

- Te dejo mi correo. Escríbeme.

Y ni corto ni perezozo, llegando a la casa, le escribí.

“Hola,

Si, soy Emilio, el del blog. Pero no le digas a nadie. Te debo un café para explicártelo todo.”

No esperaba respuesta, pero a los pocos minutos recibí un DM en Twitter con esto.

“¿Te parece el sábado, en Starbucks?”

Y así, mi identidad secreta fue descubierta.

4 Comentarios

  1. Zamdwich Dice:

    :O

  2. mayra Dice:

    wa!!!!!! es como cuando peter se reune con mary jane en esa cafeteria con intenciones de decirle…

  3. katia Dice:

    jajajaja bueno cuenta que paso en star? como sabes q la chica no te tomo alguna foto desprevenido y despues la sube en algun lugar..

    Quizá hasta negocio hace con la dichosa foto(si la hay)tipo che llorón :D jaja

  4. abiyael Dice:

    mmm…. si verdad… apoyo a katia… derrepente te toma una foto… tienes q ir prevenido.. jaaaaaa….

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