La otra vez estaba con una amiga, cuyo retoño acaba de cumplir los dos años y le hicieron su fiesta de cumpleaños. Fui porque me gusta comer las golosinas, jugar como un chibolo, pero me ocultaba cuando venían los payasos.
Cuando terminó la fiesta y todo el mundo se fue, me quedé ayudándola a ordenar los trastes dejados por los chiquillos: la torta en el piso, canchita por todos lados … en fin: un desastre total.
Estaba yo por el televisor y en eso vi que en su repisa de DVD piratas había una serie de películas de Disney. Seguir leyendo »
Yo era un niño tierno y acongojado por la vida cuando alguien me quitaba mi mantita en mi cumpleaños. Para alegrarme, mis papás siempre traían al mismo payaso que me hacía llorar por sus gestos inenarrables y altamente tirado de los pelos, para lo cual yo tenía que ocultarme debajo de una silla o detrás de un sillón.
Recuerdo que me perseguía por toda la casa para intentar hacerme reír, haciendo que yo llorara a mares del terror. Además, también me acuerdo de todas las pesadillas que seguían luego de mi cumpleaños. En las noches soñaba que su cara pintada venía a buscarme…
Y hoy, ya varios años después, he visto este video de Ronald McDonald… Seguir leyendo »
Todos hemos tenido nuestra infancia y además hemos disfrutado tanto de una caricatura que ahora, siendo viejos, cuando la vuelves a ver quieres comprarte una máquina del tiempo y volver a verla con los ojos de niño.
En mi caso, cuando era más chibolo y en la casa de mi primo había cable, me vacilaba a horrores con las aventuras de Rocko, el wallabie que vivía en O-Town con sus amigos y las pasaban pipas. Y cuando dejaron de darla en 1996 recuerdo que sufrí mucho, porque había perdido gran parte de la diversión diaria. Seguir leyendo »
Varias veces nos hemos imaginado que tenemos superpoderes y podemos luchar contra los supervillanos, salvar a la megaciudad y ganarnos un beso de nuestra archirequeteriquísimo amor platónico.
Al final, todos los superhéroes no pelean por salvar el planeta ni por la justicia ni por esas fruslerías: lo hacen porque así se pueden ganar los favores de una dama que en la vida real – con su identidad supersecreta – jamás les haría caso.
Pongámonos el caso de Peter Parker y Spiderman. Si Mary Jane no supiera que Peter Parker es el hombre arácnido, ¿le hubiera dado bola?
Esto de no colocar mi foto tiene una razón muy importante: no me da la gana porque me da miedo que ocurran situaciones como esta.
Si, si me parezco a mi foto. Soy igualito, calcado, modelado.
Estaba yo en mi combi – la de la historia de ayer -, pensando en las musarañas y escuchando música cuando en eso se sienta una muchacha a mi lado y se me queda viendo, como si tuviera un moco en mi nariz.
No me incomodaba, porque he modelado para algunas artistas – no calato – y estoy acostumbrado a tener ojos sobre mi, examinándome. Ella tenía cada vez una postura más rara y, por primera vez, me comencé a sentir extraño.
Cada día después de clases y fumarme un cigarro, voy al paradero de mi universidad a esperar mi gran estimada couster, que me deja recontra lejos de mi casa.
De más está contarles el trato que recibimos por parte de los cobradores y la falta total de respeto a las abuelitas y al carnet universitario. Sin embargo, lo que hoy me pasó me dejó pensando.
Estaba yo en lo mío, escuchando música y al lado mío se sienta una jovencita, de buen ver. Estaba vestida de sastre, con zapatos de taco, unas piernas matadoras y unos ojos matadores. Me sentía el más afortunado del viaje, por un segundo.
Aproveché en sentarme bien – estaba prácticamente echado en el asiento, como un huevo desparramado – y hacerle un campito. Luego de posarse, cual la más gallarda periquita, me sonrió.
Como soy un chico tímido, como ustedes saben, esperaba que hubiera algún bache o algún atolladero para comenzar la conversación. Tenía la esperanza que al momento de cruzar el puente pasara algo…
Ese era la chapa de la muchacha que me inspiró en el arte. Su nombre verdadero era Joana. Tenía en ese momento 16 años y la conocí en la pre.
Al principio yo quería ir a Literatura, porque siempre me ha gustado escribir… mas no leer. Es lo raro, decía yo, porque otros que también querían lo mismo que yo me hablaban de unos autores más raros que yo identificaba con nombres de futbolistas: Grass, Camus – el único que conozco era el de Acuario – y un tal García – familiar del presidente, supongo-.
Claro, en la pre aprendí quiénes eran y mi estatus cultural subió considerablemente, pero un día, en el receso, salí del salón y me fui a los jardines a sentarme un rato a fumarme un puchito.
La vi a ella, con todos sus apuntes tirados por el piso, mirando un pino. Las hojas de otros árboles caían y el sol de la tarde brillaba sobre sus cabellos castaños con su plata.
- Te conozco de la clase de Literatura – le dije.
- Si, tu eres el raro del piercing que siempre dice “no se” – me replicó. Seguir leyendo »
Pues la verdad que desde que mi primo me metió en este mundo y del rollo que ustedes saben que ocurrió con Paola, todo está yéndome de maravillas. He vuelto a salir, a conocer gente y me he dado cuenta que mis amigos salen a lugares que yo prácticamente desconocía, donde reinan varias nenas.
Pero yo sigo pensando en sólo una: esa chica que conocí el otro día en una cacería. Me dio su email y… ¡hasta le escribí! Pero no responde todavía, quizá se lo pierda. En fin, que me interesa mucho, pero no busco nada: sólo diversión. Soltero y sin compromiso.
Y recuerden, hoy es el #ChapeDay, así que a todas les mando un beso grande por mi Twitter: http://twitter.com/Emilio_pe
A veces me ha pasado que me he quedado bien dormido en frente de la computadora, haciendo un trabajo o simplemente intentando pensar qué cosa puedo escribir – en las épocas anteriores al blog -.
Y es que es justamente una cosa sencilla: que a veces nuestro tiempo límite nos acecha y mientras este más se acerca, cada vez más procrastinamos.
Por ejemplo: hoy tengo que entregar un bosquejo sobre un bodegón – cosa de primaria-… y aquí me tienen: jugando Los Sims, haciendo que él pinte por mi.
Qué ironía de la vida: me sacaré un cero. Pero igual, esperaré hasta que el rush de los últimos segundos me inspiren para hacer algo bacán. No sé si será sano, pero esa es la vida del artista: nos gusta vivir de la emoción.
Hoy voy a hablarles de algo que no me vacila mucho: la selección.
No es que quiera ser anti, pero en verdad: ¿para qué desperdiciar nuestro preciado tiempo que podemos dedicar al arte en vez de estar delante de la caja boba viendo cosas como estas?
En esta semana he visto que después de haberle ganado a Uruguay todos están hablando otra vez de nuestra selección, la gloriosa blanquirroja y no se qué ocho cuartos más. Y hasta hace un tiempo creo que también que celebramos los 40 años de un partido en la Bombonera de Argentina.
Mis amigos venían todos emocionados a contarme de ello, a lo que yo respondía en letra Arial 38, en negrita e itálica:
¿Y?
A lo que luego seguía la pregunta de rigor:
- ¿No apoyas a la selección, Emilio?
No. No la apoyo. Y no me gusta que otros intenten hacer que la apoye. Me es casi imposible por una sencilla razón: siempre pierden.
No recuerdo, en mi corta vida, haber visto a Perú ganar dos partidos seguidos. Y además, siempre he visto a mi padre sufrir por estas cosas, porque el sí ha visto un mundial y yo no. Lo único que veo es que nos meten goles como estos:
Osea, me recuerda tanto a nuestra selección… que ya no sé qué hacer.
Quizá a esa hora me ponga a revisar mi email o algo, para entretenerme. O si no, me pondré a comentarlo en mi twitter. Si quieres, súbete a mi moto. Estaré aquí a la hora del partido y hagamos mancha, tipo chat. ¿Te parece?
Tienes una novia, a la cual la quieres mucho y no la puedes ver porque estudias y trabajas. Decides invertir tu tiempo en ella, pero no le parece suficiente. Quiere que dejes de trabajar.
¿Pero cómo, si es que con esto me gano mis chivilines? Seguir leyendo »
Esa es una de las excusas más rastreras y mentirosas que podrías decirle a tu profesor. Pero hay algunos que se la creen, como los que no se la creerían por nada del mundo.
A mi me ha pasado. Yo tenía un perrito que se llamaba Genaro. Y Genaro era de esos canes que se creían reyes de la casa: era un shitzu moteadito, con un ladrido digno de un pastor alemán y con una personalidad que la Reina de Inglaterra envidiaría. Seguir leyendo »
Yo tengo que agradecerles a los cuatro gatos que me leen todos los días. Son unas personas geniales que espero se entretengan con mis historias, casos reales de cómo la tecnología me ha dejado perjudicado, en offside.
Les comento que voy a llevar un curso electivo de narrativa y se me prendió el foquito: ¿por qué no tomar mi blog como modelo y escribir sobre mis peripecias? Seguir leyendo »
La primera vez que hice Click fue cuando era un jovencito y, como dicen, las primeras veces jamás se olvidan. Estaba con una amiga, que ya clickeaba desde hace muchos años, con todo el salón. Y yo, que era un joven tierno e inocente, no sabía qué era la clickeada.
Ella se me acercó una noche ardiente de verano. Vestía un escote hasta el ombligo, de color rojo semáforo, zapatos de tacón y un jean apretado que si hacía un mal movimiento haría explotar la retaguardia. Obviamente, yo estaba en Click. Y ella, acercándose, lentamente, se acercó a mi oído y me dijo:
Un tema de la vida normal: la música. Aquella combinación de sonidos guturales y electrónicos que cuando toman cierta forma armónica logran evocar algún tipo de sentimiento en los escuchas.
Es un tipo de arte y yo soy artista. Eso me define como un hombre sensible… o extremadamente pastafari. Ya les diré luego por qué, pero les adelanto: es un prejuicio mal ganado.
La música es una forma de expresión, donde se busca dar un mensaje… pero obviamente a todos tus amigos no les va a gustar lo mismo que a tí. Por ejemplo, aquí les muestro algunas canciones que son mis canciones favoritas y que mis amigos se burlan cada vez que las pongo en una reunión. Seguir leyendo »
Alrededor de la mesa de domingo, nos sentamos en familia a degustar la cena de Fiestas Patrias por primera vez en mucho tiempo. Como en toda ocasión importante, la familia está junta, pero como mi papá está en Italia trabajando, nos tenemos que conformar estando mis hermanas, mi mamá y yo, el hombre de la casa – por mientras.
Sin embargo, ahora que ya estamos descubriendo la tecnología – por lo menos yo – estuvimos todos juntos por primera vez desde que se fue, vía Skype. Seguir leyendo »
El otro día, estaba conversando con un amigo en un pequeño café cerca de mi casa. En medio de una tertulia interesante en la que hablábamos de cuánto nos gustan los rinocerontes y su influencia con el alza de los tomates en Kirgistán – o sea, pavada y media – un “beep” altísimo nos asustó. Seguir leyendo »
Paola me dijo la otra vez que ahora que tengo un blog que tiene muchos comentarios, quizá pueda haber alguna comentarista que quiera conocerme (lo cual ya ha ocurrido) y que eso le preocupa. Seguir leyendo »
Ya que mi novia me hizo el pare el otro día por hablar de todas menos de ella, hoy voy a dedicarle un post…
Éramos solo amigos, a mi me encantaba pero no me animaba a decírselo. Hasta que un día – ¡porque siempre llega “el” día en los cuentos! – en el que salimos al cine y nos fuimos a una cabina de internet para hacer hora mientras empezaba la pela.
Ella necesitaba bajar no se qué archivo para un trabajo que tenía que hacer. Nos ubicamos en computadoras adyacentes y al rato decidí mandarle un mensaje por MSN. Seguir leyendo »