Llegué a la Costa Verde en el momento preciso cuando ella estaba bajando del taxi. Tuve poco tiempo para poder hacer alguna pose tipo “te he estado esperando hace mucho tiempo, pero no me importa”. Me preocupaba un poco el sol de la mañana, que hacía mucho calor y tenía ganas de quitarme el polo, pero quizá ella podría pensar que estuviera yo presumiendo de mi esbelta figura.
- Hola Emilio, veo que vienes bien vestido para la ocasión.

Oh, Hell Yeah!
Hoy es el día más importante del año: Navidad. Tiempo en familia, que ahora están durmiendo por todo lo que se enchancharon ayer en la cena. La casa está patas arriba y como el buen Emilio ya se levantó, pues a lavar tiene que ir. Además, ya qué me queda: tengo que ser un niño bueno y siempre ayudar a mi abnegada madre, que ahora está roncando en su cama.
Se acabó el año. A una semana de que se acabe, sinceramente me siento desgastado. Me han exprimido tanto en la universidad que no se si es que pueda seguir. Aunque quizá lo que necesite es una buena zamaqueada con gasolina, para poder recargar energías. O quizá un poco de playita, pero qué se yo.
Luego de lo del fin de semana, que se los conté ayer, me doy cuenta que ya falta poco para Navidad: la próxima semana.
Ser el jefe del hogar, el macho alfa de la cueva – por lo menos, le estoy calentando el sitio a mi apapi hasta que regrese -, te da ciertos beneficios. Lo más resaltante es que eres el rey, jojolete. Y en el reinado de Emilio I, las cosas han ido muy bien: mis hermanas me quitan menos la computadora, me pegan menos y sobre todo, sus novios tienen que venir a rendirme pleitesía para que los deje entrar a mi castillo. 



¿A quién le gusta las matemáticas?
Ah, belleza de cuadro, ¿no? Miren los trazos, la textura, el color … cómo ha sido retratado el ambiente. Este cuadro del francés Honoré Daumier es un clásico de la pintura realista. Ahora, antes de que el 90% de mis lectores se vaya – ya que está probado que muchas personas dejan de leer cuando leen un nombre extraño en el inicio de una historia – les comentaré que hoy me siento inspirado.
Ya se acaba Noviembre y es hora de ir comenzando a analizar qué es lo que ha pasado este año. Cómo empecé el 2009 – como todos: borracho, en una fiesta, en la playa y bien acompañado con una mina – y cómo estoy terminándolo – con un blog genial, mis 4 gatos a quienes quiero mucho y bien acompañado con ellos -.



Si, en boca de todos todavía está el sabor de lo que nos dejó el gran concierto de Depeche Mode, una banda rockera estadounidense que muchos cantan sin saber lo que dicen y que se dignaron en venir a Perú en su “Tour of the Universe”.
Hoy es el día de la Mala Suerte, el temido Martes 13. El día en que todas las supersticiones heredadas de España se unen para darnos a palos y garantizar que nos irá demasiado mal.
Hoy he tenido un momento verdaderamente emotivo con mis hermanas. Como sabrán, por el momento soy el único hombre en mi casa, el macho alfa de la madriguera – mi papá está en el extranjero, así que sólo le estoy calentando el asiento como el mandadero de la casa -.
Bueno, empieza Octubre: el mes morado, de los ricos turrones Doña Pepa, de la Canción Criolla … y de las corridas de toros.
