Y para el videíto del viernes, el último clasificado es Hey Arnold. Lo que me sorprende es cuántos votos ha recibido. Por lo que veo, les debe gustar demasiado, ya que a las otras opciones, que algunas para mí son mejores, los han mandado a darle maíz a las palomas.
Pero es que Arnold se ha ganado lo suyo y, en mi opinión, más por Helga que por otra cosa, ya que todos hemos tenido a una amiga o amigo que nos ha hecho la vida imposible sólo porque nosotros le gustábamos. Al parecer, más que buscar a puras Emilias, me encuentro con puras Helgas.
¿Me estarán tratando de enviar ustedes algún tipo de mensaje subniminal? ¡No tengo cabeza de balón!

Un adorable wallabie vive en un pueblo dominado por una gran corporación. Trabaja en una tienda de cómics, su mejor amigo es un buey que fue criado en una familia de lobos y el trío lo conforma una tortuga hipocondríaca.
Durante el fin de semana nos aprestábamos a tomar otra cena de domingo junto con mi papá que está fuera del país. Y, como siempre, vino hasta mi abuelita querida a sorprenderse, al mismo nivel que yo, sobre cómo la tecnología ha llegado hasta el punto en el cual nos podemos sentir tan cerca de alguien que está lejísimos.
Ah, los recuerdos de la infancia me han venido a la mente. Para qué, son recuerdos buenos de juegos infinitos y varias cosas más, pero una de las cosas que más recuerdo son las incontables horas que pasaba frente al televisor con mis hermanas, disputándome por el control del mismo y viendo que mis esfuerzos eran futiles, terminé por tener un amplio conocimiento de las historias de Candy y Plaza Sésamo.
Esa es una de las fases famosas de Cartman, el conocido gordito – fuertecito – personaje de South Park, del cual hoy voy a hablar, para darles un poco de respiro de mis aventuras digitales y cómo estas me paran haciendo perder puntos con las nenas que conozco.
Pues que luego de haber perdido mi celular, me he dado cuenta de lo mucho que he comenzado a depender de la tecnología. Como ya saben, estoy perdiendo comunicación con mi candidata a Emilia – el casting continúa – , así que decidí irme a buscar un celular a un puesto que queda en un centro comercial cerca de mi casa.
Hoy es feriado y por eso no hay clases. Además, como hay fin de semana largo, muchos viajaremos afuera de Lima para buscar la inspiración en las pristinas aguas de los ríos serranos o en las verdes campiñas.
Desde hace unos días estoy que converso con Paola de nuevo, no para que sea mi Emilia, sino para resolver unos asuntos correspondientes a mi carta pase – osea, unas arrugas-. Y entre las cosas que me dijo, me sorprendió esta:
Varias veces nos hemos imaginado que tenemos superpoderes y podemos luchar contra los supervillanos, salvar a la megaciudad y ganarnos un beso de nuestra archirequeteriquísimo amor platónico.
No, no son el doble de los 300 que pelearon en Esparta.


