Hace algunas centurias, les comentaba de cómo el Facebook no servía para nada, aunque la verdad era que no lo entendía. Todas aquellas invitaciones para jugar no-se-qué aplicaciones eran demasiado para mi pobre y triste cerebrito. Total, eso es lo que era para mi: una herramienta de juegos en línea. Nada que no pudiera encontrar en una cabina de Internet o en una consola de videos.
De cualquier forma, no le daba mucha esperanza como un medio que me lleve a algo. Pero en mis investigaciones sobre cómo ser un blogstar, vi que en el Facebook se podía tener muchos más amigos. Además, haciendo unas páginas puedo publicitar mucho más lo que escribo, ya que en el estado puedo mandar links. Seguir leyendo »



