Ah, belleza de cuadro, ¿no? Miren los trazos, la textura, el color … cómo ha sido retratado el ambiente. Este cuadro del francés Honoré Daumier es un clásico de la pintura realista. Ahora, antes de que el 90% de mis lectores se vaya – ya que está probado que muchas personas dejan de leer cuando leen un nombre extraño en el inicio de una historia – les comentaré que hoy me siento inspirado.
Y de seguro se preguntarán por qué. Y fácil que hasta alguno o alguna dirá que será porque he encontrado una nueva Emilia. No, no gracias, por ahora no estoy en cacería de locas. Estoy feliz porque mi cuadro salió muy bacán y mi profesora me puso una estrellita en la frente y me dejó comer plastilina.
Bueno, es una forma de decirlo, pero a veces creo que los profesores de arte nos enseñan como si es que nosotros fuéramos niños.

