Continúa de este post y de este.
Habíamos dejado la acción cuando Emilio, osea yo, estaba en una situación poco decorosa con Karlita, la enamorada del entonces casi desconocido Johnny.
Rememorando un poco la acción, me sentía en la gloria tener en ese preciso instante a Karla en mis brazos. Me sentía su protector, su caballero galante que la protegería del mal que le avecinaba. Ese Johnny era una basura que hace sufrir a las mujeres por su desamor y sus injuriosas acciones.
¡Oh, el dolor que evitaré que tu, Karlita de los Palotes, siga sintiendo en el hondo de tu ser! Tus voluptuosas curvas serán acariciadas por estas manos que labraron la tierra hasta verlas sangrar. Yo seré tu príncipe y tu mi Doncella atrapada en la torre de la inseguridad y del desamor, dormida en un hechizo de floro barato y promesas vacías como este corazón, que sin tí no vive.
Y en eso, sucedió.
El rugido de un hombre al que le han sido infiel. Esa furia de macho al descubrir que su hembra se encuentra en las manos de otro macho. Era hora de mostrar los dientes.
Fui porque me gusta comer las golosinas, jugar como un chibolo, pero me ocultaba cuando venían los payasos. 
Yo era un niño tierno y acongojado por la vida cuando alguien me quitaba mi mantita en mi cumpleaños. Para alegrarme, mis papás siempre traían al mismo payaso que me hacía llorar por sus gestos inenarrables y altamente tirado de los pelos, para lo cual yo tenía que ocultarme debajo de una silla o detrás de un sillón.
Hace mucho, mucho tiempo, en una escuela muy, muy lejana, vivía un muchacho llamado Emilio, al que llamaban “Aquel que nunca revisa su Email”.
Todos hemos tenido nuestra infancia y además hemos disfrutado tanto de una caricatura que ahora, siendo viejos, cuando la vuelves a ver quieres comprarte una máquina del tiempo y volver a verla con los ojos de niño.
Antes de estar muy metido en el mundo de la Internet, existían una cosa que se llamaba “llamar por teléfono”.
Algo que a mi siempre me ha vacilado es que tengo muchos amigos que escuchan canciones en inglés sin hablar o entender inglés. Cuando les pregunto de qué trata la canción, casi siempre me dicen:
Varias veces nos hemos imaginado que tenemos superpoderes y podemos luchar contra los supervillanos, salvar a la megaciudad y ganarnos un beso de nuestra archirequeteriquísimo amor platónico.
Si no fuera por el servicio de Movistar, no me hubiera enterado de que Paola – la ex, para mis nuevos gatitos -, me envió un correo muy escueto en el cual me decía:
Esto de no colocar mi foto tiene una razón muy importante:
Cada día después de clases y fumarme un cigarro, voy al paradero de mi universidad a esperar mi gran estimada couster, que me deja recontra lejos de mi casa.
No, no son el doble de los 300 que pelearon en Esparta.
Ese era la chapa de la muchacha que me inspiró en el arte. Su nombre verdadero era Joana. Tenía en ese momento 16 años y la conocí en la pre.
… y sin compromiso.

